2 dic. 2019

EL CAG Muntanya a la Cursa popular d´Hivern de Sant Climent

Aquest cap de setmana les cabretes de la secció de muntanya van anar a la Cursa popular d’hivern de Sant Climent de Llobregat, una cursa a prop però molt exigent, i és clar, que si s'apunta un, que si jo també que si... i al final van ser colla.


La cursa, amb distancies de 10,4km (+490) i 7,2 (+330) amb sortida i final a la Plaça de la vila Sant Climent de Llobregat és tot un esdeveniment. Però la cosa millor en primera persona, i en Pierre ens ho explica que ja t'hi veus allí.



El infierno "corto" de Sant Climent
por Pierre Goyard

Hay momentos en los cuales te abures y miras el WhatApp donde ves que una de tus compañeras de entreno se apuntó a una cursa de montaña de 10 km. “Mira qué bien, un pequeño 10 Km al lado de casa, me apunto también”. Pasan los días, se apuntan más compañeros y hablamos de lo bien que nos lo vamos a pasar hasta que uno se mire el perfil y nos avisa que son 490 metros de desnivel... ¡¡¡Toma ya, el pequeño 10 km no va a ser tan pequeño, 500 metros son mucho desnivel para esta distancia!!! Así que llega el día de la carrera y nos encontramos ahí Nuria y Gemma las incombustibles, María que se estrena en una cursa como nueva miembro del equipo de montaña del CAG, Nestor que se apunta a un bombardeo, siempre que sea de distancia corta, Gerard, que vuelve a correr un poco y un servidor que también le gusta las distancias cortas. Jorge por su parte ha venido con unos amigos para hacer la corta (7 km).

Al ser una distancia corta, habíamos hablado de calentar unos 5 kms para ir haciendo kilometraje antes de la carrera. Como suele pasar, los 5 kms se convierten en menos de la mitad, entre uno que se deja las gafas y las habituales meaditas varias. Aunque estamos en terreno conocido, vamos a reconocer el principio del circuito que nada más empezar sube y sube durante 1 km… habrá que tomárselo con tranquilidad para no petar nada más empezar.

¡¡¡Vamos al lio!!! Nos posicionamos en la línea de salida, detrás de los maquinas para no ser atropellados, pero delante de los domingueros para no ser molestados. Pistoletazo de salida; ya no miro atrás y empiezo a subir. A los 500 metros paso a algunos que por lo visto no se habían mirado el perfil porque ya no pueden con su alma. Aquí esta asfaltado y aunque sube bien hay que ir corriendo porque sé que luego hay un sendero estrecho que baja y no quiero tener embudo. Por fin llego arriba y aunque tenga las pulsaciones a tope no hay tiempo para recuperar, aprovecho la bajada para pasar a unos cuantos. Por suerte, tengo a uno delante que baja muy fuerte y va abriendo paso para los 2.

Estamos abajo, me quedan 8 km y unas subidas brutales y me doy cuenta que he salido a muerte y que me tengo que tranquilizar un poco si quiero llegar vivo al final. Recupero un pelín en la única parte llana del recogido hasta empezar a subir nada menos que hacia San Ramón por un sitio que no conocía y que es bastante, con perdón, muy jodido. Aquí imposible correr, hay que andar porque son 200 metros de desnivel en menos de 2 kilómetros de subida: ¡¡¡una barbaridad!!! Para complicar un poco más el tema, nos encontramos a los últimos de la carrera corta durante la subida y adelantar es casi imposible. Llegar arriba cuesta horrores, tengo las piernas ardiendo y el corazón a punto de explotar.

Bajamos por la peor bajada de San Ramón, muy inclinada, muchas piedras sueltas pero por suerte bastante ancha para poder pasar a los de la 7 km. Voy bajando con cuidado porque me deje las piernas en la subida. Un poco de agua en el avituallamiento, un intento de sonreír y hacer buena cara delante del fotógrafo de la carrera y seguimos bajando. Llegamos a una parte de subida suave donde se puede ir corriendo y donde todos los que no me habían podido pasar subiendo San Ramón me van pasando. Aquí llega la parte bonita: los últimos 500 metros de subida hacia Can Cartró, no es tan dura como la anterior pero con lo que llevo en las piernas no hay más remedio que andar otra vez. Por suerte los que están detrás tampoco pueden mucho más que yo. Por fin hemos llegado arriba y veo la cruz que marca la cima, por suerte no veo la virgen…  Ahora son 3 kilómetros de bajada hasta la meta, esto es lo mío y me propongo adelantar a todos los que me pasaron subiendo. Me dejo caer hacia abajo pero la mayoría de estos cabr****, bajan muy fuerte y solo puedo alcanzar a unos pocos. El final de la bajada es por pista ancha y gran parte del tramo con revestimiento de hormigón, trato de seguir bajando fuerte a pesar de tener las pulsaciones a tope y dejarme parte de las rodillas en el camino (mi reloj me dirá luego que hice el kilometro a 3,30 min…). Esto se hace interminable, tengo tíos delante que quiero pasar pero no puedo con mi alma. Mi cerebro me pregunta porque tanto sufrimiento para intentar alcanzar una posición de más en una cursa de pueblo, pero como no tengo respuesta sigo apretando hasta la meta…

Aquí estoy recuperando y viendo llegar a mis compañeros, ¡¡¡esto sí que son momentos bonitos!!! Vamos a tomarnos una ducha en el polideportivo del pueblo donde han tenido la delicadeza de no abrir el calentador con lo que se convierte en una crioterapia muy recomendable para los músculos, por decirlo de alguna manera. Acabamos con el bocata de butifarra y una buena cerveza hablando de las batallas pasadas y por supuesto de las próximas carreras.

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